jueves, 24 de enero de 2013

Enero. Recordatorios.

                
Era negra noche. Buscando una luz en el cielo, subíó a la colina de al lado sin ver el suelo. Al Oeste un suave resplandor se iba extinguiendo; 
las estrellas, infinitas luces, parecían tristes.
Si pudo llegar allí a oscuras, un milagro era posible
 Alguien,  se estaba marchano para siempre. 
No podia asumirlo.
enero 2009

Iba por el camino del silencio, al encuentro de la encina en la roca blanca. Si se puede mantener un espacio como en el principio del tiempo,
todo puede arreglarse, -pensaba-.
Había un olivo seco delante.
No lo había visto antes. enero 2009 

                

 Puede la soledad apoderarse de una persona,  en un momento se la lleva. Es una apreciación subjetiva intransferible. 
Decidió subir y subir 
hasta más arriba del cielo y alli abrir nuevos horizontes.
El cielo no tiene límites. 
enero 2012


Donde había arado la tierra transformando fincas, recogiendo frutos varios, quedaron flores silvestres con gotas resbaladizas. ¿Era su esencia? ¿Eran lágrimas? Era la última escarcha, la de la serenidad de una frente que nunca más sufriría. enero2012


               

De vez en cuando llegaba al lugar con la ilusión de encontrar raíces, el pasado; aunque fuera como el camino que, al mirar atrás, no habría de volver a "ocupar", lo recorría de nuevo.

Esos días de Enero, un 6  y un 24, al llegar a la entrada del pueblo, las campanas tocaban a duelo.
Iba a ese entierro.

En un lugar  de hoyos, cipreses, y huecos, donde le hubiera gustado repartir una cuantas flores, en aquel momento, no había ninguna al alcance. "Las mejores flores somos nosotros”, le dijeron.
 Flores efímeras. Era un mal día.

J. Motis P.         

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